ANDRE DA LOBA

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Los Siete Hermanos Chinos (2011)

Los siete hermanos chinos… eran seis.
Aunque, al principio de esta historia, solo había cinco.
Vivían cerca del mar.
Nadie podía diferenciarlos, porque eran todos iguales.
Para no confundirse,
su madre les llamaba Li a todos.

Con este singular planteamiento da comienzo Los siete hermanos chinos. Esta adaptación de Rodolfo Castro cuenta con la original propuesta plástica de André da Loba, en un estilo alejado —y no por eso menos sorprendente— del mostrado en su primer trabajo con OQO editora, El oso y el cuervo, Premio Visual de Diseño de Libros 2008 en la categoría de ilustración.

El álbum Los siete hermanos chinos hace suyo el espíritu deDavid contra Goliat; donde un pequeño pastor vence a un todopoderoso guerrero gigante. En este caso, un fracasado y sin fortuna es capaz de derrotar a un emperador, cuya justicia era infinita, su enfado podía derribar montañas, la mirada encantar a las serpientes, los ojos podían ver hasta el infinito y su silencio era más intenso que el rugido de una tempestad.

Este cuento demuestra que no hay arma más poderosa que la empuñada por los nobles sentimientos y destreza más habilidosa que la proveniente del corazón.

A semejanza del texto, en el que se plantea un juego de intercambio entre los hermanos Li para engañar a los guardias, André da Loba, en sus ilustraciones, propone otro juego al lector: emplazándolo a recorrer —como si de un laberinto se tratase— las líneas con las que construye los personajes y sus acciones, en un desarrollo narrativo y visual que crece a lo largo de las páginas.

Teniendo en cuenta el origen del cuento, se inspiró en el Tangram, puzzle antiguo chino que consta de siete piezas (cinco triángulos de diferentes formas, un cuadrado y un trapecio).

En este caso, el rompecabezas se construye de líneas que, a lo largo del libro, se cruzan y descruzan; unas veces siguen paralelas en estuario; otras se enfrentan entre ellas y van por caminos opuestos, para después sobreponerse en un encuentro estratégico.

“Las líneas son la materia corpórea de este juego”, subraya este artista portugués. De su universo creativo surgen resultados tan sorprendentes como Los siete hermanos chinos: una propuesta sintética, aparentemente sencilla, pero que tiene detrás una gran elaboración conceptual. Así, la paleta de colores seleccionada obedece a criterios de coherencia e intencionalidad.

El resultado final: esquemas iconográficos desafiantes para el lector, que juega al juego de la lectura en un álbum que exige otra manera de mirar y de entender conceptos y abstracciones a través de la imagen.

Texto de Rodolfo Castro
Ilustraciones de André da Loba

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